viernes, 9 de mayo de 2014

Un soneto satírico de Quevedo

A UNO QUE SE MUDABA CADA DÍA POR GUARDAR SU MUJER

Cuando tu madre te parió cornudo,
fue tu planeta un cuerno de la luna;
de madera de cuernos fue tu cuna,
y el castillejo un cuerno muy agudo.

Gastaste en dijes cuernos a menudo;
la leche que mamaste era cabruna;
diote un cuerno por armas la Fortuna
y un toro en el remate de tu escudo.

Hecho un corral de cuernos te contemplo;
cuernos pisas con pies de cornería;
a la mañana un cuerno te saluda.

Los cornudos en ti tienen un templo.
Pues, cornudo de ti, ¿dónde caminas
siguiéndote una estrella tan cornuda?


El poema reproducido responde al modelo clásico del soneto: versos endecasílabos con rima consonante, salvo los vv. 10 y 13, de rima asonante (ABBA ABBA CDE CDE). Destaca la aliteración de /k/, en buena medida por la repetición de cuerno y palabras derivadas, como por ejemplo: cornería, cabruna, cornudo, cornuda, cornudos, etc.
         Otras figuras retóricas que utiliza, por ejemplo, son los procedimientos hiperbólicos.
         Quevedo es muy conocido por su poesía burlesca y por las críticas que hacía. Este soneto es parecido por su forma a otro poema también escrito por él: «A un hombre de gran nariz», que también utiliza muchas formas distintas de decirle que tiene la nariz muy grande y también tiene un tono burlesco.
         Es conocido igualmente por su poderosa capacidad creativa y la facilidad que tenía de criticar a otras personas. Sea cual sea su defecto, Quevedo siempre critica.
         Es un soneto reiterativo, es decir, repite en exceso la idea que tiene en mente y no solo la repite sino que la explica de formas distintas.
         Quevedo empieza comparando los cuernos con la forma de la luna y otros elementos como la madera y el castillejo[1]. En la primera estrofa le dice a un supuesto ‘’enemigo’’ que desde que nació era un cornudo.
         En el primer verso de la segunda estrofa  Gastaste en dijes[2] cuernos a menudo” dice que el mismo cornudo amenaza a otros utilizando la palabra cornudo cuando él mismo es un cornudo.
         En el segundo verso, “la leche que mamaste era cabruna”, puede que se refiera que su madre también era una cornuda, o simplemente que la compara con una cabra por el simple hecho de tener cuernos[3].
         En el tercer verso, “diote[4] un cuerno por armas la Fortuna”, puede que se refiera a que la Fortuna, la suerte, le dio un cuerno como una arma de defensa que, junto al toro, figura en su escudo familiar.
         En la tercera estrofa compara sus pies con las pezuñas de los animales que tienen cuernos. En el tercer verso de la tercera estrofa, “a la mañana un cuerno te saluda”, puede que se refiera a que por la mañana otro cornudo como él le saluda, o aluda al toque de cuerno o corneta para despertar.
         En la última estrofa le dice que es el templo de los cornudos y que todos lo quieren por ser el más cornudo, u otra opción sería que no solo una vez le habían sido infiel, sino que más de una vez.
         A continuación y para terminar el soneto, Quevedo utiliza una pregunta retórica, “¿dónde caminas / siguiéndote una estrella tan cornuda?”. Aquí la estrella tiene un papel como gobernadora de su vida y da a entender que está predestinado a ser cornudo. No tiene remedio: siempre será un cornudo.
         En este soneto Quevedo, quiere que el destinatario reciba su mensaje y que le quede muy claro lo que le quiere decir, que es un cornudo desde siempre, todo lo que le rodea está hecho de cuernos por ser tan cornudo, y que se ve a distancia que es un cornudo.
         Aunque también se puede ver de otra forma, es decir, puede que Quevedo de alguna manera disculpa el hecho de que una persona sea engañada por su mujer. En este caso está predestinado a ser cornudo.

Camelia M. Leva (1º de Bach)


[1] Castillejo: Carretón en que pone a los niños para que aprendan a andar.
[2] Bravatas. Amenaza con arrogancia para intimidar a alguien.
[3] Otra interpretación es que, debido al procedimiento hiperbólico, la madre aparece animalizada como una cabra.
[4] Te dio.

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